“PERDONAR DESDE EL
AMOR.” Padre
Jorge López Teulon.
Respondo a las
preguntas que para la sección Fe Viva acaban de ser publicadas en el nº 29 de
la revista Misión.
La fuerza del
perdón es tan poderosa que es capaz de renovar nuestra alma. Por eso es tan importante
participar de la Misericordia de Dios para recuperar lo que el pecado nos
quita.
¿PODEMOS
PERDONAR CUALQUIER OFENSA?
Podemos y
debemos. El Padrenuestro dice “perdona nuestras ofensas como nosotros
perdonamos a quien nos ofende.” Con ello, Jesucristo nos indica que debemos
perdonar porque esta acción nos enriquece espiritualmente.
¿TENEMOS QUE
PERDONAR AUNQUE NO NOS PIDAN PERDON?
SIEMPRE.
Cuando nosotros perdonamos a alguien que nos ha ofendido, le restituimos su
dignidad y ello hace que nosotros mismos también podamos ser dignos de recibir
el perdón.
¿COMO DEBEMOS
PERDONAR LOS CRISTIANOS?
Es conocida la
cita de C.S. Lewis: “No hay caridad Cristiana, sino mera justicia, al disculpar
lo excusable. Para ser Cristianos, debemos perdonar lo inexcusable, porque así
procede Dios con nosotros.” Dice Benedicto XVI: “perdonar no es olvidar; sino
transformar”.
¿DIOS PERDONA
SOLO A TRAVES DEL SACRAMENTO DE LA CONFESION?
Sí. Solo Dios
perdona los pecados. El Sacerdote lo hace porque Dios se lo ha confiado y es en
Su nombre en el que lo hace. En realidad, al confesarle los pecados al
Sacerdote, se los estamos diciendo al propio Cristo.
¿QUEDAMOS
TOTALMENTE LIMPIOS TRAS RECIBIR LA ABSOLUCION Y LLEVAR A CABO LA PENITENCIA?
Sí. El fruto
de la confesión, “no es sólo la remisión de los pecados, necesaria para quien
ha pecado. Produce una verdadera resurrección espiritual, una restitución de la
dignidad y de los bienes de la vida de los hijos de Dios, el más precioso de
los cuales es la amistad con Dios”, afirmaba el beato Juan Pablo II. La
Misericordia de Dios deja nuestra alma limpia y resplandeciente.
¿DIOS NOS
PERDONA AUNQUE NO LE PIDAMOS PERDON?
Los límites
del mal los pone la Divina Misericordia. Esto no implica que todo el mundo se
salve automáticamente por Misericordia de Dios, disculpando así todo pecado;
sino que Dios perdonará a todo pecador que acepte ser perdonado.
Afirma
Benedicto XVI: “el perdón, la superación del mal, pasa por el arrepentimiento.
Y si el perdón constituye el límite al mal (¡cuántas lecciones se podrían sacar
de esta verdad para superar los conflictos armados!), la libertad condicional,
en cierto modo, a la Divina Misericordia”.
MIS PECADOS,
¿AFECTAN A LOS DEMAS?
Si bien todo
pecado es personal, porque es un acto de libertad de un hombre en particular,
es, al mismo tiempo, social. Recordaba el beato Juan Pablo II que “en virtud de
una solidaridad humana tan misteriosa e imperceptible como real y concreta, el
pecado de cada uno repercute en cierta manera en los demás."
¿QUE PODEMOS
HACER SI, AUN QUERIENDO, NO SOMOS CAPACES DE PERDONAR UNA OFENSA?
Dios promete
que, cuando venimos a Él, pidiéndole perdón, nos lo concede gratuitamente.
Cuando nos cueste, tenemos que pedirle al Corazón de Jesús que nos introduzca
en “su horno ardiente de caridad”, para conseguirlo.
¿TENGO QUE
PEDIR PERDON SI MI INTENCION ERA BUENA?
Basta con que
hayamos hecho daño para tener que pedir perdón. Lo importante es saber con qué
he ofendido al otro… mucho más allá de mi intención.
¿QUE
DIFERENCIA HAY ENTRE EL PERDON DE DIOS Y EL PERDON HUMANO?
El perdón
humano es en sí mismo impotente e ineficaz, porque es algo exterior a la falta,
puede pasar por alto la ofensa, olvidar, pero no puede borrar la mancha
contraída por el ofensor.
El PERDON
DIVINO es
Omnipotente y eficaz; aniquila la falta, perdona la pena, borra la mancha, llega
hasta las profundidades de nuestro ser para recrear en nosotros un corazón puro
y renovar en nuestras entrañas el espíritu de rectitud. Y por si esto fuera
poco, nos devuelve todas las riquezas sobrenaturales que por el pecado habíamos
perdido.
¿PODEMOS VIVIR
SIN PERDONAR?
CLARO QUE NO.
Dice San Juan Crisóstomo que “nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre
dispuestos a perdonar”. Es la lección de los mártires: mientras los fusilaban
repetían palabras de perdón. El Beato Cruz Laplana, el Obispo absolvía a sus
asesinos del pecado que estaban cometiendo. Si en circunstancias extremas ellos
pudieron, ¿NOSOTROS, NO?
Padre Jorge
López Teulon.
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