Wednesday, October 2, 2013

"PERDONAR DESDE EL AMOR."



“PERDONAR DESDE EL AMOR.” Padre Jorge López Teulon.

Respondo a las preguntas que para la sección Fe Viva acaban de ser publicadas en el nº 29 de la revista Misión.

La fuerza del perdón es tan poderosa que es capaz de renovar nuestra alma. Por eso es tan importante participar de la Misericordia de Dios para recuperar lo que el pecado nos quita.

¿PODEMOS PERDONAR CUALQUIER OFENSA?

Podemos y debemos. El Padrenuestro dice “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a quien nos ofende.” Con ello, Jesucristo nos indica que debemos perdonar porque esta acción nos enriquece espiritualmente.

¿TENEMOS QUE PERDONAR AUNQUE NO NOS PIDAN PERDON?

SIEMPRE. Cuando nosotros perdonamos a alguien que nos ha ofendido, le restituimos su dignidad y ello hace que nosotros mismos también podamos ser dignos de recibir el perdón.

¿COMO DEBEMOS PERDONAR LOS CRISTIANOS?

Es conocida la cita de C.S. Lewis: “No hay caridad Cristiana, sino mera justicia, al disculpar lo excusable. Para ser Cristianos, debemos perdonar lo inexcusable, porque así procede Dios con nosotros.” Dice Benedicto XVI: “perdonar no es olvidar; sino transformar”.

¿DIOS PERDONA SOLO A TRAVES DEL SACRAMENTO DE LA CONFESION?

Sí. Solo Dios perdona los pecados. El Sacerdote lo hace porque Dios se lo ha confiado y es en Su nombre en el que lo hace. En realidad, al confesarle los pecados al Sacerdote, se los estamos diciendo al propio Cristo.

¿QUEDAMOS TOTALMENTE LIMPIOS TRAS RECIBIR LA ABSOLUCION Y LLEVAR A CABO LA PENITENCIA?

Sí. El fruto de la confesión, “no es sólo la remisión de los pecados, necesaria para quien ha pecado. Produce una verdadera resurrección espiritual, una restitución de la dignidad y de los bienes de la vida de los hijos de Dios, el más precioso de los cuales es la amistad con Dios”, afirmaba el beato Juan Pablo II. La Misericordia de Dios deja nuestra alma limpia y resplandeciente.

¿DIOS NOS PERDONA AUNQUE NO LE PIDAMOS PERDON?

Los límites del mal los pone la Divina Misericordia. Esto no implica que todo el mundo se salve automáticamente por Misericordia de Dios, disculpando así todo pecado; sino que Dios perdonará a todo pecador que acepte ser perdonado.

Afirma Benedicto XVI: “el perdón, la superación del mal, pasa por el arrepentimiento. Y si el perdón constituye el límite al mal (¡cuántas lecciones se podrían sacar de esta verdad para superar los conflictos armados!), la libertad condicional, en cierto modo, a la Divina Misericordia”.

MIS PECADOS, ¿AFECTAN A LOS DEMAS?

Si bien todo pecado es personal, porque es un acto de libertad de un hombre en particular, es, al mismo tiempo, social. Recordaba el beato Juan Pablo II que “en virtud de una solidaridad humana tan misteriosa e imperceptible como real y concreta, el pecado de cada uno repercute en cierta manera en los demás."

¿QUE PODEMOS HACER SI, AUN QUERIENDO, NO SOMOS CAPACES DE PERDONAR UNA OFENSA?

Dios promete que, cuando venimos a Él, pidiéndole perdón, nos lo concede gratuitamente. Cuando nos cueste, tenemos que pedirle al Corazón de Jesús que nos introduzca en “su horno ardiente de caridad”, para conseguirlo.

¿TENGO QUE PEDIR PERDON SI MI INTENCION ERA BUENA?

Basta con que hayamos hecho daño para tener que pedir perdón. Lo importante es saber con qué he ofendido al otro… mucho más allá de mi intención.

¿QUE DIFERENCIA HAY ENTRE EL PERDON DE DIOS Y EL PERDON HUMANO?

El perdón humano es en sí mismo impotente e ineficaz, porque es algo exterior a la falta, puede pasar por alto la ofensa, olvidar, pero no puede borrar la mancha contraída por el ofensor.

El PERDON DIVINO es Omnipotente y eficaz; aniquila la falta, perdona la pena, borra la mancha, llega hasta las profundidades de nuestro ser para recrear en nosotros un corazón puro y renovar en nuestras entrañas el espíritu de rectitud. Y por si esto fuera poco, nos devuelve todas las riquezas sobrenaturales que por el pecado habíamos perdido.

¿PODEMOS VIVIR SIN PERDONAR?

CLARO QUE NO. Dice San Juan Crisóstomo que “nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre dispuestos a perdonar”. Es la lección de los mártires: mientras los fusilaban repetían palabras de perdón. El Beato Cruz Laplana, el Obispo absolvía a sus asesinos del pecado que estaban cometiendo. Si en circunstancias extremas ellos pudieron, ¿NOSOTROS, NO?

Padre Jorge López Teulon.

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