Tuesday, October 22, 2013

"LA SANTERIA EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS."



“LA SANTERÍA EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS.”

1) ¿Qué es la santería? Es una religión de origen Africano, traída en tiempos de la Colonia, la cual se caracteriza por el culto o adoración a espíritus llamados orichas, que se han identificado con imágenes de santos Católicos. De allí el nombre de Santería.

2) Es decir, que ellos creen en nuestros santos, ¿No? Eso es lo que parece a primera vista. Pero no es así. Los espíritus venerados por los yorubas (pueblo Africano proveniente de Nigeria y traído a América en condición de esclavitud) fueron identificados con las imágenes de los santos de la religión Católica. De allí el hecho de que haya gente que piense que ellos veneran a los santos igual que nosotros y que no hay inconveniente en ser Católico y santero.

3) ¿Me puede dar ejemplos? Sí. Ellos identifican la imagen de Santa Bárbara, mártir Cristiana del siglo IV después de Cristo, con Changó, espíritu del fuego, del trueno y del relámpago entre los yorubas.

La imagen del Santo Niño Jesús de Atocha representa otro oricha llamado Elegguá, un espíritu protector que abre y cierra todas las puertas.

La imagen de San Lázaro representa a Babalú Ayé, espíritu que siempre según los santeros, cuida a los enfermos.

La imagen de San José representa a un espíritu llamado por los yorubas Aganyú. La Virgen del Carmen representa a Dada; la Virgen de la Merced a Obtalá; Nuestra Señora de Regla a Yemayá. Y así podríamos poner muchos ejemplos.

4) ¿Entonces la santería no tiene nada que ver con nuestra religión? No. Las similitudes son solamente externas. Nosotros creemos que los santos (los nuestros, los verdaderos) fueron personas de carne y hueso como nosotros, que se esforzaron por imitar a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y así llegaron al cielo.

Ellos son un modelo de vida cristiana e interceden ante el Señor para que nos ayude, pero nada más. Los orichas de la santería nada tienen que ver con nuestros santos. Por eso es mejor no llamarlos santos sino orichas. Así no hay confusión.

5) ¿Es verdad que en la santería se practica la magia o brujería? Sí, es cierto. La magia o brujería se define como todo rito practicado para obtener favores o protección de fuerzas ocultas y hasta para causar daños a personas. Un buen Cristiano no acude nunca a fuerzas ocultas porque lo espera todo de Dios.

La actitud Cristiana justa ante el futuro y ante lo que se desconoce consiste en entregarse con confianza en las manos de la Providencia Divina y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto.
No debemos olvidar que Dios es como un Padre bueno que cuida de nosotros (Cf. Mt 6, 25-34).

6) ¿Me puede poner un ejemplo de cómo en la santería se practica la brujería? Sí. En la santería se practican sacrificios de animales (sobre todo de gallinas y chivos), adivinación con caracoles mediante la tabla de Ifá, uso de collares y pulseras denominados ildés (lo cual es pecado de superstición), maleficios y otros ritos mágicos para obtener salud, dinero, amor, etc.

Por cierto, lamentablemente hay personas que usan los ildés para protegerse (especialmente uno de cuentas amarillas y verdes llamado “mano de Orunla”). Es un gran error. Esos collares y pulseras representan a los espíritus de la religión según los colores que tengan. Usarlos equivale a ponerse bajo la protección de alguno de los orichas y renunciar a Jesucristo.

7) ¿Y estas cosas están prohibidas por Dios? Desde luego que sí. La Biblia dice lo siguiente: “Cuando entres en la tierra que te da el Señor tu Dios, no imites las costumbres abominables de esas naciones. Nadie entre los tuyos practicará la adivinación, la brujería o la hechicería; hará conjuros, practicará el espiritismo o consultará los muertos. Cualquiera que practique estas costumbres se hará abominable al Señor.” (Deuteronomio18, 10-12).

En la santería se practican estas cosas, especialmente la adivinación y la magia o brujería.

8) ¿Es verdad que los santeros se consagran a los orichas o santos? Sí, lo hacen. En una ceremonia especial y después de un tiempo de preparación invocan a estos espíritus para que uno de ellos baje sobre la persona y tome posesión de ella. Es lo que se denomina “hacerse el santo”. A partir de ese momento la persona se considera hija de Changó, Elegguá, Ocún, Yemayá, Obtalá o cualquiera de los orichas que hayan tomado posesión de ella.

9) ¿Eso está bien? No, para nada. Es un gran pecado. Es permitir que un demonio tome posesión de la persona que se hace santera. Es como renunciar a nuestro bautismo, y a lo que significa en nuestra vida: por él nos hicimos hijos de Dios, hermanos y discípulos de Jesucristo.

“Hacerse un santo” es renunciar a Jesucristo para ponerse bajo la protección de esos espíritus, que, hay que decirlo, son demonios.

10) ¿Por qué dice usted que son demonios? Los santeros dicen que ellos creen en Dios y que invocan esos espíritus para cosas buenas y no para cosas malas? Estos espíritus causan daños tremendos.

Yo he visto a Changó y a otros espíritus de la santería ( Yemayá, Obatalá, Chankpana, Oggún, Ochún, etc.) poseer una persona después de haber sido objeto de un maleficio y complacerse en el sufrimiento físico que le causaban. Les he oído decir que querían llevársela al infierno. Un espíritu bueno nunca haría eso a nadie. Los demonios sí.

11) ¿Entonces un santero puede hacerle daño a una persona mediante maleficios? Cuando uno reza, comulga y se confiesa con frecuencia y cumple con los demás deberes Cristianos no tiene nada que temer. Más bien esos espíritus le temen.

12) ¿Podemos participar en una fiesta de la santería como la de Santa Bárbara el cuatro de Diciembre o en otras fiestas o ritos? Absolutamente no.

Un católico, un cristiano, ha puesto toda su confianza en Jesucristo, a quien considera su Señor y Salvador. Participar en esas fiestas es también un gran pecado. La Biblia dice que los Cristianos “no pueden beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios, no pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.” (1 Corintios 10, 21-22).

Participar en un culto santero es participar de la mesa de los demonios. Es entrar en comunión con los demonios (Cf. 1 Corintios 10, 20). Es por tanto, un gran pecado. En estas fiestas se invoca a estos espíritus que bajan sobre las personas que se prestan para tal aberración. Un Cristiano no debería hacer esto jamás.

13) ¿Y qué me dice de los paleros? El culto palero o el Palo Congo es también una religión Africana (muy parecida a la santería) en la que se cree en la existencia de muchos espíritus llamados npungos y en la que las personas hacen supuestos pactos (lo que llaman “rayarse”) con los “muertos” para, supuestamente, ponerlos a su servicio. Para ello, profanan las tumbas y extraen restos de los difuntos, cometiendo un delito y un terrible pecado.
14) ¿Es verdad que hacen pactos con los muertos? Eso dicen ellos. Nosotros sabemos que inmediatamente después de la muerte “…es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal.” (2 Corintios 5, 10. Cfr. Mateo 25; Hebreos 11, 27; etc.). Es falso que se pueda obligar a un difunto a trabajar para alguien.

15) ¿Entonces un cristiano no puede ser santero o palero? ¡Por supuesto que no! Si un Cristiano se hiciese santero se habría apartado de la Verdad, y habría caído en la esclavitud del error.

Jesucristo dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino es a través de mí.” (San Juan 14, 6).

Sólo por medio de Jesucristo que habita y actúa en la Iglesia alcanzamos la salvación. Practicar la santería es apartarse de la Verdad que es Jesucristo. Más aún, es renegar de Él, y es poner en peligro la propia salvación.

(1) Troconis, Rafael: La Santería: Un desafío para nuestra fe, Ediciones San Pablo, Caracas, 2008. www.sanpablo.org.ve, sphatillo@cantv.net, speditorial@cantv.net — con Luis Mfd.


"APRENDAMOS A AGRADECER A DIOS POR TODO."



“APRENDAMOS A AGRADECER A DIOS POR TODO.”

Hay un relato sobre un Pastor protestante que fue a un hospital psiquiátrico para visitar a los enfermos. Uno de ellos, en un momento de lucidez mental, le preguntó al pastor: "Agradeció Ud. a Dios alguna vez por su intelecto?"

El Pastor, ante esta pregunta, se sobresaltó. No, nunca le vino a la mente de agradecer a Dios por un don tan evidente. Solo aquí, en el hospital, él entendió que el intelecto - es un magno don de Dios!

El Pastor prometió allí mismo al enfermo y a si mismo de agradecer a Dios cada día por su mente sana.

Este hecho en la vida del Pastor, pone de relieve la particularidad de la relación humana con los bienes de la vida: los hombres se acostumbran a aceptar todo como algo debido, algo que corresponde. Muy raramente alguna persona agradece a su Creador, Quien siempre se preocupa por él y le envía Sus innumerables bienes, tanto materiales, como espirituales.

"Donde quiera que mire, con los ojos del corazón, - escribe el padre San Juan de Kronstadt, - dentro o fuera de mi, en todo veo una causa poderosa para agradecer y glorificar al Señor!"

Efectivamente, toda nuestra vida es una infinita cadena de Misericordias Divinas! Él creó a nuestro cuerpo, que es mejor y más perfecto que cualquier mecanismo o computadora. El insufló en nosotros esta alma inmortal y similar a Dios, que vivifica a nuestro cuerpo perecedero, y que es la cosa mas preciada para nosotros.

Él nos dio el intelecto que nos eleva sobre los animales; el libre albedrío, gracias al cual, podemos perfeccionarnos física y espiritualmente y dirigir nuestra vida hacia el bien; los sentimientos, que nos permiten gozar de los dones de la bondad Divina, encontrar la felicidad y la alegría en la vida.

A pesar de no ver a Dios con nuestros ojos, sabemos que Él se preocupa de nuestro bien más, que una madre más amante. Él ordena al sol de iluminar, calentar y vivificarnos, envía la lluvia y la fertilidad, nos da alimentos y alegra nuestros corazones.

Él ordenó a la tierra producir diferentes frutos, que alimentan y mantienen nuestro cuerpo con vida, y obliga a los animales a servirnos. Así, por Su voluntad montañas y valles, mares y ríos, árboles y piedras, pájaros y peces, tierra y aire - todo sirve para nuestro provecho y gozo.

Su fuerza Divina nos sostiene, prolonga y guarda nuestra vida en medio de peligros y adversidades del mundo. Por consiguiente, "por Él vivimos, nos movemos y existimos.”

Cada momento de nuestra vida es el Don de Su Infinita Misericordia, cada respiración nuestra es el signo de Su Paternal Benevolencia; cada palpitación de nuestro corazón es la obra de Su Altísimo Amor y Misericordia.

Y eso no es todo! Cuando los humanos vulneraron las leyes Divinas se expusieron a diferentes padecimientos, se tornaron inútiles ante Dios, indignos de vivir y ser felices; Dios Padre no les dejo perecer. Al contrario, por Su infinito amor que "Ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga la vida eterna" (San Juan 3:16).

El Hijo Unigénito de Dios, se apiadó de nosotros, los hijos pródigos, vino a nuestro mundo, y tomo nuestro cuerpo mortal.
"Se despojó a Si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en condición de hombre, se humilló a Sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz." (Filipenses 2, 7-8).

El nos enseñó como vivir en forma justa y nos indicó el camino al Reino Celestial. El tomó sobre Si los pecados del género humano, padeció por nosotros humillaciones, escupitajos, golpes, sufrimientos en la cruz y la muerte vergonzosa junto con los malhechores, vertió Su Sangre por nosotros, y ofrendó por nosotros Su alma, "Para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, el diablo, y librar a todos que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre" (Hebreos 2:14-15).

El Espíritu Santo, Consustancial al Padre e Hijo, por consideración y gracias al sacrificio redentor de Dios-Hombre, desciende sobre nosotros, purifica nuestra conciencia de hechos pecaminosos, vivifica y santifica a nuestro ser, nos da Su fuerza Divina, necesaria para la vida justa y nos hace hijos de Dios.

Con todo eso, a menudo, olvidamos a Dios, afligimos Su Misericordia con nuestra terquedad, falta de discernimiento y maldad. Pero el Señor no sólo no nos destruye, sino perdona y nos concede Su Gracia, esperando con paciencia nuestra corrección.

Sin tomar en cuenta nuestras frecuentes caídas, Él con gran preocupación y sabiduría guía nuestra vida hacia la salvación y alegría sin fin en moradas celestiales. Muy poca gente piensa sobre las dificultades que nosotros mismos oponemos a Dios en la obra de nuestra salvación.

San Juan de Kronstadt nos hace participes de su experiencia, que es también conocida a muchos fieles:

"Cuantas veces la muerte entraba en mi corazón, pasando luego a mi cuerpo (innumerables) y de todos estos casos mortales el Señor me salvaba!."

El sentimiento de las numerosas bondades, recibidas de Dios, inspiró al Rey David las siguientes palabras: 

"Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser Su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios. 

El es quien perdona todas tus iniquidades, El es quien sana todas tus dolencias; El que te rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca de modo que tú rejuveneces como el águila.

El Señor es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia... Misericordioso y clemente es el Señor; lento para la ira, y grande en misericordia." (Salmo103).

En los momentos de pruebas muchos se desalienten y murmuran. Pero hay que entender, que el Señor a veces, permite que tengamos sinsabores y penas, no por Su olvido o por castigarnos. No! El lo permite como un remedio amargo, pero necesario, que nos cura del orgullo, vanidad, amor propio excesivo y otras fallas.

Comprendiendo eso, el gran San Juan Crisóstomo, en el ocaso de sus días, decía: "Gracias a Dios por todo, y en particular, por las aflicciones!"

A nosotros nos es necesario agradecer especialmente a Dios por el honor de ser los hijos de Su verdadera Iglesia, que, gracias a la fuerza del Espíritu Santo, contiene la pura enseñanza Evangélica, nos ilumina y fortifica con sus Sacramentos de Gracia.

Esta es la Iglesia a la cual pertenecían los Profetas, Apóstoles, mártires y todos los santos, que se encuentran en las moradas celestiales y forman junto a nosotros, sus hermanos menores, una gran familia de Dios.

Es la Iglesia, donde recibimos la Comunión del Cuerpo y Sangre de nuestro Salvador y que nos otorga la inmortalidad.

Así, penetrando en los caminos de la Providencia Divina en nuestra vida, vemos, que no tanto el deber y la obligación, sino todo nuestro ser en el presente y en el futuro, exige que no seamos insensibles ante las bondades Divinas!

Hay que agregar, que nuestro agradecimiento es necesario, no tanto a Dios, como a nosotros mismos. Dando gracias a Dios, recordamos Su amor hacia nosotros, Su continua preocupación, y el mar de bondades materiales y espirituales, que diariamente vierte sobre nosotros.

Este recuerdo aclara a nuestra mente, nos hace entender claramente en que consiste la verdadera meta de nuestra vida, y nos ayuda a separar lo principal de lo secundario.

Además el agradecimiento a Dios disipa la melancolía, aleja la tristeza, nos devuelve la energía y anima el espíritu.

El agradecimiento a Dios se puede comparar con los rayos tibios del sol, penetrando al oscuro sótano de nuestra alma. Del contacto con el Sol Espiritual, el alma se entibia, el hombre se vuelve más bondadoso y preparado para amar.

Tratemos cada día, y en particular los Domingos, agradecer a nuestro Creador y Salvador - esto servirá como un excelente remedio para nuestra alma, AMEN.


Wednesday, October 16, 2013

"JESUS ME SANA Y ME LIBERA DEL INSOMNIO."



“JESUS ME SANA Y ME LIBERA DEL INSOMNIO.”

SALMO 4

Oración de la noche. —Una oración de la noche para quienes, a pesar de las dificultades, confían en Dios, porque recuerdan cuán a menudo el Señor los ha sostenido en los momentos de angustia.

2 ¡Cuando llamo, respóndeme, Dios mi defensor! En la angustia Tú me has dado sosiego: ten compasión de mí y escucha mi oración.

3 ¿Hasta cuándo, señores, no querrán entender? ¿Por qué aman la falsedad y buscan la mentira?

4 Sepan que por mí maravillas hace el Señor, tan pronto como lo llamo, El me escucha. 5 Si tienen rabia, no se arriesguen, guárdenlo para ustedes, en la cama, y quédense luego callados.

6 Según la ley ofrezcan sacrificios y pongan su confianza en el Señor. 7 Muchos dicen: “¿Quién nos hará ver la dicha? ¡Muéstranos, Señor, Tu rostro alegre!”

8 Que rebosen de trigo y vino, más alegría das tú a mi corazón.

9 En paz me acuesto y en seguida me duermo, pues tú sólo, Señor, me das seguridad. Palabra de Dios---Te alabamos, Señor.

Como están mis hermanos en Cristo?

Que hermoso, alentador y pacificador es el Salmo que acabamos de leer. Yo iría más allá y diría que es muy Poderoso; porque la Palabra de Dios es PODEROSA!!!!

Tiene Poder para alentar, levantar al desanimado, al frustrado; tiene Poder para sanar enfermedades del alma y del cuerpo; tiene Poder para transformar y convertir corazones duros y que no quieren saber nada de Dios; tiene Poder para darte esa Paz, Tranquilidad, Confianza en Dios cuando estamos en medio de las dificultades; permitiéndonos dormir rápidamente; dándonos el descanso de alma, mente y cuerpo mientras dormimos.

Porque muchos no podemos conciliar nuestro sueño; damos vueltas y vueltas en la cama, nos levantamos, vamos al baño, a la cocina, salimos a tomar aire; algunos les da por comer, por ver televisión, meterse a la Internet, Facebook, etc.

Por qué? No pueden conciliar el sueño. Y así pasan las horas, los días, los meses y los años. Se nos va la vida; andamos cansados, malhumorados, irritados, agresivos, no tenemos fuerza ni motivación para nada; y muchos así mueren.

Hay muchos que dicen que para poder dormir tienen que tomarse unas cervezas. Mire, que cosas!!! Que mal estamos!!!

“En la angustia Tú me has dado sosiego.” Dice el versículo 2.

Solo Dios nos puede dar esa Paz y Serenidad para acostarnos y dormirnos tranquilamente; rápidamente, confiados y llenos de paz.

Recuerdo mis primeros días de conversión al Señor. Yo estaba en esa angustia; no podía descansar, no podía dormir, no descansaba. Mi mente pensando y pensando cosas que habían pasado.

Después de mi pecado de Adulterio; con todo y brujería incluidas, no podía conciliar el sueño. Me sentía culpable, sucio, perdido, confundido. Por primera vez sentía lo que era el pecado y como nos tritura, nos destruye, nos humilla, nos ultraja, nos roba, nos mata.

Allí me di cuenta y sentí en carne propia como nuestra Conciencia es lastimada y se encienden los sensores de alarma interiormente; haciéndonos sentir culpables e indignos de Dios.

Pero gracias a Dios y Su Infinita Misericordia que tuvo ese “lindo detalle de cuidarme y protegerme” durante ese periodo de mi vida de pecado y de conversión; mostrándose por medio del perdón de quien ahora es mi esposa hacia mi proceder pecaminoso y luego por medio de su mama quien oraba por nosotros como pareja y por mi conversión a Dios. Ya El Señor le había revelado que me convertiría a Él en visión; solo era cuestión de tiempo y de esperar.

La espera fue de dos años. Fue a mi suegra, mujer consagrada a Dios; mujer de oración y de servicio a Dios, quien orando por mí, El Señor le da un mensaje para mí: “Que lea el Salmo 4.”

Tan pronto recibí ese mensaje, corrí, tomé la Santa Biblia y leí. Lo leía y lo leía; cada vez me alimentaba más y más; me llenaba, me iluminaba, me hacía sentir muy bien. Podía respirar tranquilamente; confiadamente. Me sentía y estaba diferente. El Señor me hablaba y me sanaba de aquella intranquilidad y culpabilidad que mi pecado había traído a mi familia y a mí.

Esa noche, comenzó mi verdadero descanso de alma y cuerpo y hasta la fecha, para Gloria y Honra de Dios, no he vuelto a padecer de insomnio; ahora me acuesto y en Paz me duermo porque El Señor me enseno a “confiar en Él.”  

“Que rebosen de trigo y vino, más alegría das tú a mi corazón.”

Nos lo dice Dios en el versículo 8. Allí comencé a entender y a conocer a Dios. Comencé a conocer y disfrutar de Su Paz y Alegría incomparables. La felicidad y placer que había experimentado en el pecado no se comparaba con lo que Dios me daba en aquellos días, me da hoy y sé que seguirá dándome porque Su Amor por nosotros, por sus criaturas, es Eterno.

Esta es la Alegría y Felicidad que todos necesitamos para vivir la vida con todas las ganas y deseos del mundo; con intensidad, con propósito, con sentido, con dirección: Saber a donde vamos, trabajar y caminar para llegar. Y nosotros ya sabemos perfectamente a quien tenemos que seguir: A JESUS.

San Juan 14, 6 Jesús contestó: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. 7 Si me conocen a Mí, también conocerán al Padre. Pero ya lo conocen y lo han visto.”    
Palabra de Dios----------Te alabamos, Señor.

Conclusión e invitación.

Hermanos, todos de una u otra manera tenemos angustias, agobios, dificultades, adversidades en la vida que nos pueden “robar el sueño, el descanso corporal, mental, espiritual.”
·         
    El insomnio no es algo pasajero o un juego. Es un problema serio que, GRADUALMENTE, comienza a robarnos la Paz Interior; comienza a hacer estragos en nuestras familias y relaciones personales de amistades, de matrimonio, de trabajo o de Iglesia; por lo tanto tiene que tomarse muy en serio, tomar los pasos y la guía adecuada para buscar la raíz que lo produce; para luego cortarlo en el Nombre de Jesús.

·        Leamos, meditemos y dejemos que Dios nos hable y transforme nuestro ser por medio del Salmo 4. Léelo, medítalo; que sea tu oración antes de acostarte.

·        Si tu angustia es causada por un pecado, lee el Salmo 4, deja que Dios te llene de Su Paz, de Su Alegría y Felicidad incomparables y da lugar a tu CONVERSION A CRISTO; es decir, cambia de vida para seguir la Palabra de Dios; acercarte a la Iglesia, a los Sacramentos, a la Santa Misa…

·        Si persistimos en el pecado a pesar de todo lo que estamos sufriendo; a pesar de leer y escuchar la Palabra de Dios, NO PASARA NADA; no recibirás lo que Dios quiere darte.

·        Tenemos que ser claros en esto: Si no das lugar a un cambio de vida en Cristo para que Él te salve, sane, restaure, libere, el milagro se quedara en las Manos de Dios…

·        Aprendamos a confiar en Dios; alabarlo, agradecerle por todo y por todos; especialmente, en medio de las angustias por nuestros pecados o por sucesos fuertes, adversos, desagradables en nuestras vidas. CONFIEMOS EN DIOS!!!  

"Madre Santísima María, pedimos tu ayuda e intercesión humilde y poderosa ante tu Amadísimo Hijo, Jesús, para que El toque nuestros corazones, nos sane y libere de todo tipo de angustias por medio de la lectura del Salmo 4 y de Su Santa Palabra en la Biblia.

Danos Tu Paz y Tranquilidad Jesús para “acostarnos, dormirnos y recibir el descanso de alma y cuerpo necesarios para nuestra salud mental, física y espiritual.” Como lo dice el versículo 9 del Salmo 4: “… En paz me acuesto y en seguida me duermo, pues tú sólo, Señor, me das seguridad…”   

Gracias Padre Eterno, en el Nombre de Jesús lo pedimos y lo agradecemos, Amen."