“DAR CON ALEGRIA DE
CORAZON.”
Leamos la siguiente
historia…
“Un hombre pobre, atado a su vicio de
alcoholismo, sin hogar llegó a una casa. Tocó a la puerta. El dueño de la casa abrió
y al verlo en su fachada sucia y voz de alcohólico, se molestó en su interior.
El borracho pidió algo de comer.
El hombre de la casa le dijo que esperara y
que le prepararía algo de comer; mientras el hombre se quedaba afuera, en el
inclemente frio. El dueño de la casa no le invitó a pasar. Preparó la comida con
cierto enojo y malestar. Le dio el plato de comida al borracho, lo despidió y cerró
la puerta.”
Otra historia…
“Un padre salió a caminar con su hijo.
Se dijo que aquella caminata sería una muy buena oportunidad para compartir con
su hijo y disfrutarlo. Llegaron a una esquina en donde un hombre vagabundo le pidió
dinero al padre para comprar algo de comer.
Al escuchar la petición, el padre hizo
mala cara y pensó en su interior, “Este de seguro quiere dinero para drogas o
para cervezas; pero menos para comida.” Pensaba también que para que ocuparía el
dinero.
El padre sabía que en su cartera habían unos billetes y busco el de
menor valor, pero el de menos valor era un billete de $10.00. Y pensaba, “le tendré
que dar el billete de $10.00. No tengo otro de menor valor.” El padre respiró
profundamente y de mala gana, con malestar e insatisfacción dio a aquel vagabundo
el billete de $10.00.
San Mateo 5, 42 “Da al que te pide, y
no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.”
San Marcos 12, 41 Jesús se sentó
frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su
limosna. Muchos ricos daban en abundancia. 42 Llegó una viuda de condición
humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre.
43 Entonces él llamó a sus
discípulos y les dijo: “Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que
cualquiera de los otros, 44 porque todos han dado de lo que les sobraba, pero
ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir.”
Romanos 12, 8 El que tiene el don de
exhortación, que exhorte. El que comparte sus bienes, que dé con sencillez. El
que preside la comunidad, que lo haga con solicitud. El que practica
misericordia, que lo haga con ALEGRIA.
Hechos 20, 35 “De todas las maneras
posibles, les he mostrado que así, trabajando duramente, se debe ayudar a los
débiles, y que es preciso recordar las palabras del Señor Jesús: “La felicidad
está más en dar que en recibir.”
1 Corintios 9, 6 “Sepan que el que
siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra
con generosidad, cosechará abundantemente.
7 Que cada uno dé conforme a lo que ha
resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, PORQUE DIOS AMA AL QUE
DA CON ALEGRIA.
8 Por otra parte, Dios tiene poder
para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace
falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras.
Palabra de Dios-----------------------Te alabamos,
Señor.
MEDITEMOS.
Hay muchas citas Bíblicas que nos
hablan de la GENEROSIDAD. En ambas historias mencionadas al principio, vemos el
“conflicto interior” en el dueño de la casa y el padre. Escuchan la petición de
que pide, pero las preguntas, las dudas, los cuestionamientos, la voz del egoísmo
e indiferencia entran y comienzan a darnos órdenes y a buscar una y mil razones
para no dar; no compartir; para no ser generosos; para no dar con la Alegría de
Dios.
Esas voces del egoísmo e indiferencia
dan lugar al “enojo, malestar, desamor y endurecimiento de nuestro corazón.”
ESCUCHEMOS LA VOZ DE
DIOS.
Pero también escuchamos la Voz de Dios
que nos dice; que nos recuerda que tenemos que “amar a nuestro prójimo. Si lo
amamos, seremos caritativos; seremos generosos, y daremos con la Alegría del Señor;
no importando su condición o apariencia.” Aquí podríamos decir: “Bendecido o
bendecida, el hombre o la mujer que en un conflicto interior, escucha la Voz
del Señor.”
CONOCIENDONOS POR
MEDIO DE NUESTROS PECADOS.
Este “conflicto interior es bueno que
pase porque, de que otra manera nos daremos cuenta como realmente somos si no
por medio de ellos?” Es decir que al cometer una acción EGOISTA O INDIFERENTE
hacia mi prójimo, me daré cuenta de ella, la meditaré, daré lugar al
arrepentimiento y tomare la decisión de cambiar mi corazón.
Le pediré al Señor
que me dé un “corazón generoso y lleno de Su Alegría para dar a los demás con
Su Alegría.” Oraré y le pediré al Señor; me corresponderá
a mí tomar la decisión de cambiar mis sentimientos y mis pensamientos, Amen.
GENEROSOS CON TODOS.
Nosotros podemos dar a los demás, pero
dentro de nosotros queda, esta o hay un malestar, un enojo causado por el egoísmo
o indiferencia hacia las personas que nos piden. Las voces del mal nos pueden
decir que “no vale la pena darles a ellos, que quien los mando a que sean
esclavos del alcohol, cervezas o drogas, o por su manera de vestir, maloliente,
por su acento, país de origen, color de piel, etc.”
Démonos cuenta que ese no
es el Amor de Dios; esa no es la Generosidad de Dios.
Muchas veces damos dinero a alguien o
a la Iglesia por un compromiso nada más; para que los demás no hablen mal de mí;
porque los demás lo hacen. Que no sea así nuestro actuar; más al contrario, descubramos
lo maravilloso que es dar con la Alegría de Dios en nuestro corazón. Y cuál es
esa Alegría?
LE DOY A JESUS MISMO.
El recordar que “si yo doy algo a
alguien, se lo estoy dando al mismo Jesús.” Es decir, que tengo que comenzar a
cambiar mi manera de pensar y de sentir para dar lugar, gradualmente, a la
manera de pensar y de sentir de Cristo en mi corazón.
Dice San Juan en la 1 Carta de San
Juan, capítulo 4, 20 El que dice: “Amo a Dios,” y no ama a su hermano, es un
mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano,
a quien ve? 21 Este es el mandamiento que hemos recibido de él: el que ama a
Dios debe amar también a su hermano.
La Alegría de Dios en nuestro corazón al
dar está en AMAR A NUESTRO PROJIMO PORQUE DECIMOS AMAR A DIOS.
CULPA EN MI ALMA.
Entonces que pasa? Cuando yo no amo y no
soy doy con la Alegría de Dios al que me pide, entonces esta misma Palabra de
Dios, clama y llega a mi conciencia, me acusa, me intranquiliza y me lastima
hasta que no dé lugar a “un verdadero arrepentimiento o de pedir perdón al
ofendido, Confesión de mi pecado y propósito de enmienda o cambio de corazón.”
Soy un mentiroso porque digo que amo a
Dios pero no amo a mi prójimo. El mentir es un Mandamiento de la Ley de Dios;
por lo tanto es un PECADO MORTAL al cometerlo que lastima, hiere, entristece el
alma y que merece un “verdadero arrepentimiento, Confesión y la debida reparación.”
Esto incluye, pedir perdón al ofendido.
Muchos católicos confiesan a Dios por
medio del Sacerdote que ofendieron a alguien, pero no se reconcilian con ellos.
Lastimosamente, eso no tiene ninguna validez.
PIDAMOS A DIOS EL DON
DE DAR CON SU ALEGRIA.
Hermanos en Cristo, la GENEROSIDAD es
un Don de Dios; el dar con la Alegría de Dios es otro Don; pidamos a Dios en
nuestras oraciones que nos conceda el Don de dar con Su Alegría.
La prueba de que lo ha concedido será cuando
“ya no cuestionemos, ni preguntemos, ni nos enojemos, ni nos molestemos, cuando
alguien nos pida algo; ya sea dinero, ropa, alojamiento, alimento o algo
material.”
Lo daremos por ese Amor que decimos tenerle a Dios; pensaremos que
cuando doy algo a alguien, se lo doy al mismo Jesús y que cuando alguien me
pide algo y no le ayudo por mi egoísmo e indiferencia, no ayudo a Jesús.”
SENCILLO, PERO CON LA
ALEGRIA Y EL AMOR DE DIOS.
Recordemos que aunque sea un vaso con
agua dado con Alegría y el Amor de Dios al más necesitado, no quedara sin
recompensa. Palabras dichas por nuestro Señor Jesucristo, Amen.
Que el dar a los demás con la Alegría
y Amor de Dios en nuestros corazones sea uno de nuestros propósitos a llevar a
cabo en este Nuevo Año 2014, en el Nombre de Jesús, Amen.”
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