“NO HAY SANTIFICACION SIN
CARGAR LA CRUZ.”
Pero que significa “cargar la Cruz” en
mi vida? Personalmente lo entendí hasta que un día, mientras llevaba a mi hijo
a su cita con el Medico, en el Hospital de Niños de Los Ángeles, vi como una
madre cargaba a su hijo incapacitado a la cita con el médico.
La Cruz de aquella madre era “su hijo
incapacitado; con una enfermedad terrible, quizá desconocida, en donde el hijo dependía
totalmente de su madre.” Vi el amor de aquella madre por su hijo al cargarlo.
Ella lo llevaba, asegurado a sus brazos, como abrazándolo, aceptándolo, amándolo.
Aquella madre no se avergonzaba de la “incapacidad física de su hijo o de su
enfermedad.”
Ella lo abrazaba y cuidaba que no
cayera. Aquella madre “se había negado a sí misma, cargaba con su Cruz y seguía
a Cristo,” COMO? Aceptando a su hijo, apoyándolo, cuidándolo, llevándolo a las
citas médicas a pesar de las inconveniencias. Aceptando a su hijo con su “enfermedad
y negándose a sí misma para olvidarse de ella y dedicarse enteramente al cuido
de su amado hijito…”
ABRAZAR LA CRUZ;
AMARLA, CARGARLA significa aceptar
esa condición de adversidad física o material que no cambia a pesar de haber
hecho todo lo posible por cambiarla o de haber consultado a diferentes médicos,
de haber probado diferentes tratamientos.
Muchas veces esa CRUZ es para cierto
tiempo; otras veces puede ser permanente. Lo importante es APRENDER A ACEPTARLA
PARA LUEGO AMARLA. SI LA AMO, LA ABRAZARE como Jesús me lo pide en San Marcos
8, 34 Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les
dijo: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue
con su cruz y me siga.
35 Porque el que quiera salvar su
vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la
salvará. 36 ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su
vida?
37 ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio
de su vida? 38 Porque si alguien se avergüenza de Mí y de Mis Palabras en esta
generación adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él
cuando venga en la Gloria de su Padre con sus santos ángeles.”
Hay hombres que dejan a sus esposas
porque “se les diagnosticó una enfermedad grave o terminal.” Ese hombre no “aceptó,
no abrazó, no se negó a sí mismo, no amó, no quiso cargar su Cruz.”
Lo mismo puede suceder con la Esposa
cuando es al esposo a quien se le diagnosticó con alguna enfermedad grave. Esto
puede ser motivo para que “uno deje al otro porque no quiere “aceptar, negarse
a sí mismo para cargar la Cruz y seguir a Jesús.
Esta realmente es una prueba de
nuestro amor por Jesús: “El negarnos a nosotros mismos, cargar con nuestra Cruz
y seguirlo.”
También se da a nivel personal, cuando
somos nosotros los que hemos sido diagnosticados con alguna enfermedad grave o
terminal. Hemos pedido la ayuda de Dios, los médicos han hecho lo que tenían que
hacer, pero sigo igual o peor.
Si nos toca negarnos a nosotros
mismos, cargar con nuestra Cruz todos los días, y seguir a Cristo aun en medio
del dolor, del cansancio o de los sufrimientos, HAGAMOLO AMANDO, ACEPTANDO Y
ABRAZANDO NUESTRA CRUZ. Nuestra santificación esta en Ella, Amen.
La aceptación de nuestra Cruz, fuere
cual fuere, nos dará alivio, veremos nuestra vida y nuestro sufrimiento o dolor
desde la PERSPECTIVA DE DIOS y eso NOS DARA PAZ Y TRANQUILIDAD INTERIOR para
afrontar todo tipo de obstáculos “desalentadores” que se presenten, AMEN.”
OREMOS,
“Señor Jesús, ayúdanos a entender este
llamado Tuyo para “negarnos a nosotros mismos, cargar gustosamente nuestra Cruz
y seguirte, Señor.” Ayúdanos a ACEPTAR las cosas que no podemos cambiar y que Tú,
Señor, permites que sigan en nuestra vida.
Ayúdanos a ACEPTAR NUESTRA CRUZ a cada
momento y llénanos de Tu Paz maravillosa que sobrepasa toda comprensión o sabiduría
humana. Señor Jesús, en Tus Manos encomiendo mi salud y la salud de mi familia,
y la de todos aquellos que puedan estar enfermos en este momento, AMEN.”
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