“HIPOCRECIA NO; AMOR Y VERDAD
SI.”
“En el Santo Evangelio, según San
Marcos, capítulo 8, del 11 al 13, la Palabra de Dios nos dice entre otras cosas
que “los Fariseos ponían a prueba a Jesús, pidiéndole una señal. Qué significa
la palabra Fariseo? Quiénes eran los Fariseos?
1. Relativo a la secta Judía, surgida en el s. ii a. C., que se caracterizaba por observar con austeridad y rigor la Ley de Moisés, y que en tiempos de Jesucristo era la forma dominante de la religión hebrea: Jesús criticó a los fariseos por su hipocresía.
2. Persona que es hipócrita y finge una
moral, sentimientos o creencias religiosas que no tiene.
Los Fariseos eran personas preparadas
y que conocían la Ley de Moisés muy bien y la observaban con austeridad y
rigor. Tenían poder político también. Es decir, eran personas preparadas y con
mucha influencia o poder en el área política y religiosa de Israel. Al ver a Jesús
y toda la gente que le seguían, ellos se llenan de envidia, enojo, malestar, egoísmo
y ven a Jesús como enemigo.
Quizá sentían que Jesús
les quitaría algo; sus posiciones político-religiosas,
su poder e influencia; ya que pensaban a nivel terrenal y de conveniencia para
sus intereses políticos y religiosos. Y lógicamente, no aceptarían ninguna palabra
que no les conviniera o algo diferente a sus creencias. No aceptarían otra
manera de pensar o de ver las cosas; si a ellos no les afectaba o no les convenía.
Que pasa o que
sienten contra Jesús y el Santo Evangelio?
Se sienten amenazados y comienzan a ver o ven a Jesús como enemigo y por eso lo
ponen a prueba, le ponen trampas para salvaguardar sus posiciones,
credibilidad. Si Jesús caía, ellos tendrían evidencias para acusarlo, juzgarlo
y condenarlo. Es decir: DESHACERSE DE EL PARA PROTEGER LO QUE MAS LES
CONVENIA.
Muchas veces nosotros somos así también:
PENSAMOS Y ACTUAMOS COMO LOS FARISEOS. Tenemos miedo de ese cambio Espiritual
que Dios quiere obrar en nosotros, pero no lo dejamos y buscamos miles y miles
de excusas para justificar el no querer “venir a Jesús y aceptar Su Palabra en
nuestro corazón y en nuestra vida.”
Por qué?
Porque ya nos acostumbramos a nuestra propia manera de pensar, de ver y de
hacer nuestras cosas y nadie me va a cambiar. Ya nos acostumbramos al placer
del pecado en sus múltiples facetas, nos gustó y ahora no lo puedo o no quiero
dejarlo. Y como Jesús me invita; me dice que lo deje; lo vemos a Él como un intruso,
un desconocido, como nuestro enemigo…
Muchas veces queremos hacer las cosas
a nuestra conveniencia; a nuestro propio antojo y no tomamos en cuenta el
consejo o la Palabra de Dios para pensar, ver y hacer las cosas a la manera de Jesús.
Estamos actuando como aquellos Fariseos que atacaban a Jesús y lo criticaban.
El deseo de poder, de conveniencia y placer había endurecido y cerrado su corazón
a las Palabras de Jesús…
La persona que ya se acostumbró
a “vivir presa de los vicios y adicciones; la mujer o el hombre que es infiel,
y no le importan las heridas que causa en su Esposa, hijos y familia; el líder que
se apoderó de un puesto en la Iglesia y le duele dejarlo; le mortifica
porque ya no será el centro de atracción o atención.
La persona que cree que por ir a la Confesión,
ya está limpia de pecado, pero no quiere perdonar a quienes les han ofendido, o
pedir perdón a quienes ha ofendido. Quienes damos consejos de Dios, Evangelizamos,
oramos por los enfermos y Predicamos la Palabra de Dios, pero no la vivimos…
Qué ha pasado?
HEMOS ENDURECIDO NUESTRO CORAZON A JESUS Y A SU PALABRA; LO VEMOS COMO A
NUESTRO ENEMIGO PORQUE NOS PEDIRA QUE CAMBIEMOS DE VIDA SI QUEREMOS SEGUIRLE!
La persona que sirve en la Iglesia y
sigue sin casarse por la Iglesia ha buscado miles y miles de excusas o razones para
no hacerlo y justificarse para no sentirse mal. Esa persona se engaña a sí
misma y con su testimonio engaña a quienes les siguen y ellos, lastimosamente, harán
lo mismo, creyendo que están bien. Como dice la Palabra, un ciego guiando a
otros ciegos. Todos caerán al abismo!
Aquellos Fariseos pedían
una señal de parte de Jesús y Él les dice:
“Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se les dará ningún signo.”
Porque Jesús conocía la dureza y cerrazón de sus corazones y ante esto no hay
milagro o señal que convenza a los duros de corazón. Siempre buscaran miles de
excusas para justificar sus actos para no dejar sus vidas de vicios y pecados
para venir a Jesús quien quiere darnos lo mejor de lo mejor: VIDA
ABUNDANTE AQUÍ Y LA VID A ETERNA AL MORIR.
OREMOS:
“Señor, Jesús, he vivido como esos
Fariseos, pidiéndote una señal para creer. Mi corazón se ha endurecido y
cerrado a Ti y a Tu Santa Palabra que es VIDA. Señor, perdóname, por actuar y pensar
a mi propia conveniencia; hipócritamente; engañándome a mí mismo/misma. Señor,
no hay peor cosa que engañarse a sí mismo.
Dame un corazón nuevo, Señor Jesús. Un
corazón humilde, sencillo, dócil, paciente; lleno de Tu Amor y de Ti, Señor. Te
necesito en mi vida.
Libérame de todos los vicios y pecados
que me esclavizan, me atormentan y me alejan más y más de Ti. Sáname y libérame,
Señor, Jesús. Quiero ser una nueva persona en Ti, Señor.
Toca mi corazón para vivir una vida
llena de Tus Sacramentos y unida a Tu Santa Iglesia Católica para así dar
testimonio a mi familia, a mis hijos, a los demás de que Tú vives en mí. Te lo
pido con todo mi corazón, Jesús, Rey de Misericordia, AMEN.”
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