Monday, February 17, 2014

"HIPOCRECIA NO; AMOR Y VERDAD SI."



“HIPOCRECIA NO; AMOR Y VERDAD SI.”

“En el Santo Evangelio, según San Marcos, capítulo 8, del 11 al 13, la Palabra de Dios nos dice entre otras cosas que “los Fariseos ponían a prueba a Jesús, pidiéndole una señal. Qué significa la palabra Fariseo? Quiénes eran los Fariseos?  
    
   1. Relativo a la secta Judía, surgida en el s. ii a. C., que se caracterizaba por observar con austeridad y rigor la Ley de Moisés, y que en tiempos de Jesucristo era la forma dominante de la religión hebrea: Jesús criticó a los fariseos por su hipocresía.
  
      2. Persona que es hipócrita y finge una moral, sentimientos o creencias religiosas que no tiene.

Los Fariseos eran personas preparadas y que conocían la Ley de Moisés muy bien y la observaban con austeridad y rigor. Tenían poder político también. Es decir, eran personas preparadas y con mucha influencia o poder en el área política y religiosa de Israel. Al ver a Jesús y toda la gente que le seguían, ellos se llenan de envidia, enojo, malestar, egoísmo y ven a Jesús como enemigo.

Quizá sentían que Jesús les quitaría algo; sus posiciones político-religiosas, su poder e influencia; ya que pensaban a nivel terrenal y de conveniencia para sus intereses políticos y religiosos. Y lógicamente, no aceptarían ninguna palabra que no les conviniera o algo diferente a sus creencias. No aceptarían otra manera de pensar o de ver las cosas; si a ellos no les afectaba o no les convenía.

Que pasa o que sienten contra Jesús y el Santo Evangelio? Se sienten amenazados y comienzan a ver o ven a Jesús como enemigo y por eso lo ponen a prueba, le ponen trampas para salvaguardar sus posiciones, credibilidad. Si Jesús caía, ellos tendrían evidencias para acusarlo, juzgarlo y condenarlo. Es decir: DESHACERSE DE EL PARA PROTEGER LO QUE MAS LES CONVENIA.

Muchas veces nosotros somos así también: PENSAMOS Y ACTUAMOS COMO LOS FARISEOS. Tenemos miedo de ese cambio Espiritual que Dios quiere obrar en nosotros, pero no lo dejamos y buscamos miles y miles de excusas para justificar el no querer “venir a Jesús y aceptar Su Palabra en nuestro corazón y en nuestra vida.”

Por qué? Porque ya nos acostumbramos a nuestra propia manera de pensar, de ver y de hacer nuestras cosas y nadie me va a cambiar. Ya nos acostumbramos al placer del pecado en sus múltiples facetas, nos gustó y ahora no lo puedo o no quiero dejarlo. Y como Jesús me invita; me dice que lo deje; lo vemos a Él como un intruso, un desconocido, como nuestro enemigo…

Muchas veces queremos hacer las cosas a nuestra conveniencia; a nuestro propio antojo y no tomamos en cuenta el consejo o la Palabra de Dios para pensar, ver y hacer las cosas a la manera de Jesús. 

Estamos actuando como aquellos Fariseos que atacaban a Jesús y lo criticaban. El deseo de poder, de conveniencia y placer había endurecido y cerrado su corazón a las Palabras de Jesús…

La persona que ya se acostumbró a “vivir presa de los vicios y adicciones; la mujer o el hombre que es infiel, y no le importan las heridas que causa en su Esposa, hijos y familia; el líder que se apoderó de un puesto en la Iglesia y le duele dejarlo; le mortifica porque ya no será el centro de atracción o atención.

La persona que cree que por ir a la Confesión, ya está limpia de pecado, pero no quiere perdonar a quienes les han ofendido, o pedir perdón a quienes ha ofendido. Quienes damos consejos de Dios, Evangelizamos, oramos por los enfermos y Predicamos la Palabra de Dios, pero no la vivimos… 

Qué ha pasado? HEMOS ENDURECIDO NUESTRO CORAZON A JESUS Y A SU PALABRA; LO VEMOS COMO A NUESTRO ENEMIGO PORQUE NOS PEDIRA QUE CAMBIEMOS DE VIDA SI QUEREMOS SEGUIRLE!

La persona que sirve en la Iglesia y sigue sin casarse por la Iglesia ha buscado miles y miles de excusas o razones para no hacerlo y justificarse para no sentirse mal. Esa persona se engaña a sí misma y con su testimonio engaña a quienes les siguen y ellos, lastimosamente, harán lo mismo, creyendo que están bien. Como dice la Palabra, un ciego guiando a otros ciegos. Todos caerán al abismo!

Aquellos Fariseos pedían una señal de parte de Jesús y Él les dice: “Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se les dará ningún signo.” Porque Jesús conocía la dureza y cerrazón de sus corazones y ante esto no hay milagro o señal que convenza a los duros de corazón. Siempre buscaran miles de excusas para justificar sus actos para no dejar sus vidas de vicios y pecados para venir a Jesús quien quiere darnos lo mejor de lo mejor: VIDA ABUNDANTE AQUÍ Y LA VID A ETERNA AL MORIR.

OREMOS:

“Señor, Jesús, he vivido como esos Fariseos, pidiéndote una señal para creer. Mi corazón se ha endurecido y cerrado a Ti y a Tu Santa Palabra que es VIDA. Señor, perdóname, por actuar y pensar a mi propia conveniencia; hipócritamente; engañándome a mí mismo/misma. Señor, no hay peor cosa que engañarse a sí mismo.

Dame un corazón nuevo, Señor Jesús. Un corazón humilde, sencillo, dócil, paciente; lleno de Tu Amor y de Ti, Señor. Te necesito en mi vida.
Libérame de todos los vicios y pecados que me esclavizan, me atormentan y me alejan más y más de Ti. Sáname y libérame, Señor, Jesús. Quiero ser una nueva persona en Ti, Señor.

Toca mi corazón para vivir una vida llena de Tus Sacramentos y unida a Tu Santa Iglesia Católica para así dar testimonio a mi familia, a mis hijos, a los demás de que Tú vives en mí. Te lo pido con todo mi corazón, Jesús, Rey de Misericordia, AMEN.”





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