En San Juan 15, 12, Jesus nos dice lo siguiente: “Este es Mi mandamiento: que se amen unos a otros como Yo los he amado.” Jesus nos invita a “amar a los demás como El nos ha amado.” Diga por favor: “Jesus quiere que ame a mi esposa/esposo como El me ama.” Repítalo varias veces.
Cuando amamos a los demás con el Amor de Jesus, ese Amor nos tiene que llevar a valorar a los demás. Si los valoramos, los respetaremos y si los respetamos, no les haremos cosas que les dañen. ESO ES AMAR COMO JESUS ME AMA.
PREGUNTAS:
A. Crees que vale la pena PERDER A TU FAMILIA por
satisfacer un deseo CARNAL y que solo dura unos minutos?
B. Vale la pena HERIR Y LASTIMAR a esa mujer que te ha
dado hijos, que los ha cuidado, que se ha desvelado por ellos, que los ha
alimentado, vestido y llevado a la escuela?
C. Vale la pena LASTIMAR a esa mujer que “te lava y
plancha tu ropa, que te cocina, que se preocupa por ti, que te espera, que te
atiende cuando estas enfermo?
D. Vale la pena mujer, sentirte CULPABLE, SUCIA, QUE NO
VALES NADA después de haberte acostado con otro hombre por despecho o ira o
porque tu marido te fue infiel?
E. Vale la pena perder tu PAZ INTERIOR, TU ALEGRIA, TU FE, TU
SALVACION ETERNA por satisfacer momentos de calentura?
·
Me decía una
hermana: “José, yo me arrepiento el
haberle sido infiel a mi esposo. Yo lo hice por coraje y yo quería acostarme con
cuanto hombre se me pusiera enfrente porque el me había sido infiel y yo estaba
muy enojada, pero ahora me doy cuenta que fueron errores muy grandes y estoy
arrepentida. He dado lugar en mi vida a PERDONARME A MI MISMA para sanar.”
Dice un refrán: “No sabemos lo que tenemos hasta que lo vemos perdido.” Esto es una realidad: REACCIONAMOS HASTA QUE HEMOS HERIDO Y LASTIMADO AL SER AMADO.
Por ejemplo: El hombre o la mujer que se “entregan al Adulterio,” entran en un “fuego” que inevitablemente quemara sus cuerpos y su alma; a menos que se tome la decisión de cortar el pecado, una buena Confesión, hacer las debidas reparaciones y acercarse a Jesus para no volver a caer.
“El hombre o la mujer que “juegan al Adulterio,” corren el peligro de perder a esa “esposa o esposo” cuando se descubre la infidelidad.” Cuando esa persona ya se ha ido, nos sentimos solos y llega el arrepentimiento de haber cometido aquella falta de amor, de no haber valorado y de no haber respetado a nuestra “media naranja.” Y todo por un “deseo ardiente de la carne.”
Si hay hijos, el dolor en nuestro interior será mas fuerte, la culpabilidad mayor y el remordimiento mas doloroso por todos “los traumas espirituales, emocionales, psicológicos y físicos que ellos desarrollaran al ver sufrir a mamá o a papa sumidos en la depresión, al verlos separados, peleándose a diario o peleando la “custodia de ellos en las Cortes como si fueran trofeos.”
Otro peligro muy latente es que uno de los amantes le
haga “brujerías al otro.” Brujerías para destruir la relación de Matrimonio,
para que pasen peleando, para mantener “bajo control” al
amante o a la amante y así tenerlo o tenerla cuando se les antoje; sin importar
la hora o dejar a su propia familia.
Brujerías en contra de la esposa para que “solo pase
enferma.” Que se le
vengan los hijos si esta embarazada, que se desespere, se haga daño o se mate.
Todo para sacarlas o sacarlos del camino; ya que son estorbos para cometer el
pecado. He sido testigo de esta maldad y por eso lo comparto para que estemos "advertidos
y prevenidos.”
Perdemos tanto, dañamos tanto a los demás y dañamos “grandemente” nuestra alma y nuestro cuerpo por “no haber amado a mi esposa, a mi esposo, a mis hijos, al esposo o a la esposa de mi amante como Jesus me ha amado.” Si los hubiéramos amado con el Amor de Jesus, los hubiéramos valorado, respetado y no les hubiéramos dañado, siendo infieles.
E inclusive, amar como Jesus, a ese amante o a esa amante a quien “le hable palabras bonitas, a quien invite a salir, a quien le insinué que bien se veía, a quien provoque” para cometer Adulterio. Con ellos también, tenemos que cumplir con ese Mandamiento de Jesus… “tenemos que amarlos como Jesus.”
Si estas en una “relación de Adulterio en este momento,” estas destruyendo tu familia y te estas destruyendo a ti mismo.” Las enfermedades de alma y cuerpo llegaran. Si mueres en adulterio y sin haberte arrepentido, ni confesado, tu alma corre el peligro de condenarse eternamente en el infierno.
QUE HACER?
1. Reconoce
tu pecado y que estas “viviendo en pecado.”
2. Reconoce
que has dañado a tu esposa o a tu esposo, a tus hijos, a ti mismo, a ti misma. Tu
conciencia te ACUSA. No vives en PAZ.
3. Reconoce
que solo Jesus te puede liberar de ese pecado. VEN A EL.
4. Busca
la ayuda “Espiritual de un Ministerio de Sanación Interior,” de un
Sacerdote o de un hermano que “tenga conocimiento sobre el tema para que te
guíen a tomar los pasos correctos para restaurar tu familia, sanar tu corazón; ya
que allí esta LA RAIZ DE TU LUJURIA Y APETITO SEXUAL. HAY QUE CORTARLO DE RAIZ.”
5. Recuerda
y lucha para poner en practica el Mandamiento que Jesus nos da: “Ámense
unos a otros como Yo los he amado.”
6. Si
amas como Jesus a tu esposa y a tus hijos, los valoraras, si
los valoras los respetaras y si los respetas, no harás nada
para dañarlos; al contrario, harás TODO EN EL NOMBRE DE JESUS
para que estén bien, cuidándolos, protegiéndolos y valorándolos.
7. Haz
la prueba y veras que muy pronto “tu familia estará RESTAURADA y LIBERADA” del pecado del
Adulterio y de sus gravísimas consecuencias.
"La Lujuria es una "bestia en nuestro interior" y hay que aplastarle su cabeza. CON JESUS Y MARIA a nuestro lado; la victoria es nuestra, AMEN." QUIERES LIBERARTE?
Que Dios te bendiga hoy y siempre.
Tu hermano en Cristo, José Ibarra.
Glendale, 13 de Mayo del 2012
como puedo platicar contigo Jose Ibarra?
ReplyDeletete dejo mi correo cgonzalezsanirent@hotmail.com
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