“ORACIONES PARA ALCANZAR LA
HUMILDAD.”
“Altísimo y Glorioso Dios, desciende
Tu Luz a esta oscuridad de mi corazón. Dame fe correcta, firme esperanza,
caridad perfecta y profunda humildad, conocimiento y sabiduría para siempre
observar Tu Santa Verdad y Voluntad, amen.”
Letanías de la Humildad del Cardenal
Merry del Val
- Jesús manso y humilde de Corazón, Óyeme.
- Del deseo de ser estimado, * Líbrame
Jesús (se repite)
- Del deseo de ser alabado,
- Del deseo de ser honrado,
- Del deseo de ser aplaudido,
- Del deseo de ser preferido a otros,
- Del deseo de ser consultado,
- Del deseo de ser aceptado,
- Del temor de ser humillado,
- Del temor de ser despreciado,
- Del temor de ser reprendido,
- Del temor de ser calumniado,
- Del temor de ser olvidado,
- Del temor de ser puesto en ridículo,
- Del temor de ser injuriado,
- Del temor de ser juzgado con
malicia,
- Que otros sean más estimados que yo,
* Jesús dame la Gracia de desearlo (se repite)
- Que otros crezcan en la opinión del
mundo y yo me eclipse,
- Que otros sean alabados y de mí no
se haga caso,
- Que otros sean empleados en cargos y
a mí se me juzgue inútil,
- Que otros sean preferidos a mí en
todo,
- Que los demás sean más santos que yo
con tal que yo sea todo lo santo que pueda,
ORACIÓN,
“Oh Jesús que, siendo Dios, te
humillaste hasta la muerte, y muerte de Cruz, para ser ejemplo perenne que
confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la Gracia de aprender y
practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria
aquí en la Tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de Ti en el
Cielo, Amén.”
ORACION PARA ADQUIRIR
EL SANTO BALANCE.
“Señor concédeme: La serenidad para
aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar aquellas que
puedo y la Sabiduría para conocer la diferencia, amen.”
“Oh Espíritu Santo, Amor del Padre y
del Hijo, inspírame siempre: lo que debo pensar, lo que debo decir, como debo
decirlo, lo que debo callar, lo que debo escribir, como debo de obrar…
Para procurar vuestra Gloria, el bien
de las almas y mi propia santificación. Espíritu Santo ilumina mi entendimiento
y fortifica mi voluntad. Señor dame el balance Divino en mi vida. Gloria a ti
Señor, amen.”
Hermanos, no nos cansemos de hacer
esta oración; meditemos, pensemos y recordemos las Letanías a la Humildad. Con
una, dos o tres que recordemos para enfrentar y vencer la soberbia y orgullo
que crece, se desarrolla en nuestro interior y nos controla, como títeres, con
sus ataques destructivos y peligrosos para la convivencia fraterna y devota con
Dios, con los demás y con nosotros mismos.
"ERRADIQUEMOS EL
ORGULLO Y LA SOBERBIA DE NUESTRO CORAZON EN EL NOMBRE DE JESUS, AMEN."
"La Gracia se Dios se desarrolla
en nosotros en la medida que la dejemos trabajar en nosotros, amen."
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